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La sexy transexual de la piscina

La sexy transexual de la piscina
Llevaba dos días en el apartamento y desde el primer día de mi llegada, elegí darme un refrescante chapuzón en la piscina comunitaria que compartimos con la torre de enfrente.
Me percaté que había alguien tomado el sol en una butaca playera de aluminio, propiedad de la piscina y me aproximé a ella para saludarla.
—buenos días —dije yo.
—buenos días —dijo ella.
—¿tienes apartamento en alguna de las dos torres? —inquirí yo.
—si, en aquella de ahí atrás —exteriorizó ella señalando a mi torre.
—sí, yo también y en la misma torre que tu —afirmé yo.
—¿cuál es tu apartamento? … si puedo saberlo … —interrogué.
—sí, puedes saberlo, es el 81 —confesó ella.
—¡Guau, que cerca!, el mío es el 82, somos vecinos —observé animado. —ya que somos vecinos, me presentaré, me llamo Gonzalo —proclamé.
—yo soy Melany —dijo ella.
Melany tenía un escultural cuerpo cuidado en gimnasio y tenía una media melena rubia que le hacía más sexy y también unas tetas de tipo medio que me habían gustado y una perfecta golosa boca de mamona que era ideal para tragar y saborear masculinos y gordos rabos como el mío.
—¿qué tal si nos damos juntos un chapuzón? —pregunté.
—perfecto, querido Gonzalo, perfecto —comunicó Melany.
Melany usaba un sexy y libidinoso tanga de imitación piel de tigre que me estaba poniendo rijoso y cachondón y que me daban ganas de follarla allí mismo, pero me contuve.
Nos tiramos al agua y estuvimos dando largas nadadas en la piscina y hasta alguna pequeña carrera para ver como estábamos los dos de forma física.
—¡uff, vaya paliza que nos hemos dado!, ¿no te parece, Melany? —interrogué.
—sí, ha sido un buen “palizón” —afirmó Melany.
Yo no podía apartar mis lascivos y concupiscentes ojos de macho en celo, pues esa aparente hembra me había puesto más lujurioso y había aumentado mis ganas de darla rabo a base de bien.
—¿qué te parece si te invito a comer en mi apartamento? —tanteó Melany.
—Bueno. Bien, Vale —consolidé.
Secamos nuestros cuerpos y Melany cubrió sus tetas con el sujetador del tanga y eso la hacía aún más “follable” y aumentó más si cabe mis ya desproporcionadas ganas de follarla.
Nos dirigimos al apartamento y nos adentramos en los modernos ascensores que habían cambiado hacía dos años, pues los que antes había se quedaron viejos y obsoletos y ya solo daban problemas. Casi al cerrar las puertas, Melany, se me echó encima y me pegó un lascivo y depravado morreo con lengua, pues la muy puta se dio cuenta que yo estaba empalmado.
—me he dado cuenta que te gusto, Gonzalo —expuso Melany.
—¿cómo te has dado cuenta de eso? —investigué.
—Tonta no soy, estás empalmado, por mi culpa —aseguró Melany.
—sí, es cierto. Melany. Tienes un lascivo cuerpo muy “follable” —afiancé.
—No vas a querer saber lo que soy en realidad —examinó Melany.
—¿qué quieres decir, Melany? —interrogué.
—que soy una transexual —aseguró Melany.
Melany me enseño su rabo y me di cuenta realmente lo que era, pero yo ya estaba tan caliente, rijoso, cachondo y salido, que ya poco me importaba que fuese transexual, lo único que veía era un ser maravilloso que me había puesto lascivo y vicioso con ganas de darla rabo.
Me bajé el bañador y ella su procaz y obsceno tanga sexy y al tiempo que nos comíamos a besos, tirábamos de nuestras vergas, pues tal era la calentura sexual que ya nada podía pararlo.
Llegamos al piso, paró el ascensor y seguíamos lujuriosos y procaces hasta que nos dimos cuenta de que el elevador, efectivamente, había parado. Nos ajustamos nuestras prendas de baño y marchamos al apartamento de Melany, pues ya solo nos quedaba follar en su cama.
—¡ven aquí, cabrón! ¡vas a saber lo que es joder con una transexual como yo! —afianzó Melany.
—¡Pues yo te voy a dar rabo hasta que no pueda más, zorra! —aseguré.
Nos pegamos otro lascivo y lingual morreo como el anterior y nos despojamos de nuestras prendas de baño.
Melany me llevó a su cama que tenía un bonito cabecero de forja antiguo. Nos tumbamos uno al lado del otro y comenzó a mamar mi rabo de semental y chupar al tiempo que ella se pajeaba con lujuria y lubricidad. Yo me sobaba el rabo y ella el suyo y la muy puta lamía lujuriosamente mí ya endurecida verga.
—¡me pones muy cachondo cuando haces eso, zorra! ¡sé mi puta! —aseveré.
Melany me pajeaba viciosamente mis gordos cojones cargados de lefa y lamía y lengüeteaba mi rabo y volvía a magrear mis cojones para darme placer. La putona Melany, sacaba y metía su golosa bocaza de zorra transexual en celo y me daba placer con sus maravillosas engullidas sexuales de su boca en mi rabo. Yo proseguía bufando, resollando y jadeando de placer.
—¡joder, que bien me la chupas, zorra! —bramaba yo de placer.
La fulana rubia Melany, proseguía mamando y engullendo mi verga y yo me deleitaba viendo como disfrutaba la muy guarra paladeando y tragando mi verga y como la llenaba de saliva por la bucal calentura salvaje que esta puta zorra transexual tenía.
—¡te la voy a clavar! ¡te voy a petar, golfa! —certifiqué yo.
—¡si, maricón!, ¡pétame el ojete, estoy a punto! —reafirmó Melany.
—tienes un culo magnifico —musité ardientemente.
—¡oh, sí, cabrón!, ¡jódeme el culo, lo necesito! —bramó Melany lasciva.
Cambiamos de postura y la muy golfa se puso a cuatro patas, perfecta para petarla a base de bien sobre la cama.
—¡este va a ser el polvo más cachondo de tu vida, guarra! —garanticé.
Me situé detrás de ella y agarré con mis fuertes manos a Melany, mientras adelantaba mi pierna derecha para joderla mejor, y se sentía la guarra transexual más lujuriosa y procaz mientras yo taladraba y petaba con avaricia sexual su agitado culo de puta zorra licenciosa.
—¡ah!, ¡ah!, ¡ay así!, ¡ah!, ¡ah!, ¡uff!, ¡qué gran follada me estás pegando, maricón —jadeó Melany lascivamente.
Le daba a Melany fuertes empellones en el ojete con mi duro cipote y la muy puerca se desgañitaba, gemía, resollaba y jadeaba cual loba en celo del desmedido placer que tenía la muy golfa al ser reventada por mi verga de semental.
—¡sí!, ¡sí!, ¡jódeme!, ¡jódeme más!, ¡jode a esta puta zorra!, ¡jodeme, cabrón! —gemía Melany cual guarra depravada.
Yo proseguía jodiendo brutalmente su caliente ojete y la daba mil empellones con mi carnal martillo pilón y la muy guarra continuaba gimiendo, resollando, ululando y bufando de lascivo goce carnal.
—¡sí!, ¡así!, ¡así!, ¡sí!, ¡ay que gussstoo!, ¡sí!, ¡ay que gussstoo! —jadeaba Melany de puto gustazo que la daba con mi rabo.
—¡toma zorra!, ¡toma polla, puta!, ¡gózame, guarra! —bramaba yo todo vicioso y más salido.
—¡ay, que gusto me das, maricón!, ¡jódeme así! —farfullaba viciosamente Melany de regustazo sexual.
Yo continuaba jodiendo y fornicando sin parar su ojete y Melany resollaba y jadeaba cual loba en celo con muchas ganas de que no terminara de joderla el culo.
—¡ah!, ¡ah!, ¡ay así!, ¡ah!, ¡ah!, ¡uff!, ¡ah!, ¡ah!, ¡ah!, ¡ah! —rezongaba Melany toda viciosa.
—¡siente mi rabo, zorra!, ¡zorra, toma polla!, ¡guarra, toma rabo! —bramaba yo lujurioso.
—¡ay!, ¡ay!, ¡ay!, ¡ay!, ¡dame rabo, maricón!, ¡que gusssto me daaas, hijo puta! —gemía Melany libidinosamente.

Paré de joder frenéticamente su bullente culo inquieto y le saqué mi rabo todo endurecido para volvérsela a clavar lenta y libidinosamente y de dos certeros golpes, hincar mi verga de macho otra vez y proseguir un depravado metisaca que nos deleitaba y hacía gozar como lascivos y procaces seres obscenos en celo.
—¡sí!, ¡sí!, ¡jódeme!, ¡jódeme más!, ¡ay!, ¡ay!, ¡ay!, ¡ay! —se desgañitaba Melany de vicio anal.
Volvimos a cambiar de postura y Melany alzó su pierna derecha para que yo pudiera aguijonear mi rabo en las calientes oquedades de su lascivo y procaz culo de zorra transexual depravada. Mientras jodía y fornicaba a esta guarrona de Melany, la sobaba su teta derecha con mi mano derecha, al tiempo que la muy puta se pajeaba sin parar lanzando “ayes” de lascivia y placer.
—¡goza, guarra!, ¡zorra, toma polla!, ¡gózame, puta!, ¡ah!, ¡ah! —bufaba yo todo caliente.
—¡si, cabrón, me gusta!, ¡jódeme más!, ¡dame tu rabo, maricón!, ¡no la saques! —berreaba Melany toda lujuriosa.
Yo continuaba jodiendo y fornicando cual procaz semental su agitado culo y la muy puta de Melany se pajeaba como una loca, al tiempo que se desgañitaba, rezongaba, bufaba y gemía de placer al recibir toda mi dureza masculina en las efervescentes profundidades de su acalorado ojete de buscona depravada.
—¡hijo puta, quiero cambiar de postura!, ¡jódeme más, cabrón! —ordenó Melany toda furibunda de calentura sexual.
Me tumbé con el rabo duro para que esta puta guarra transexual se clavara toda mi polla de golpe y proseguir yo tumbado en la jodienda.
—¡ah!, ¡ah!, ¡ay así!, ¡ah!, ¡ah!, ¡uff!, ¡qué gran follada me estás pegando, maricón —jadeó Melany lascivamente.
Mientras la puerca fulana de Melany botaba con mi rabo dentro de su ojete, se agarraba con fuerza a los duros barrotes de la cama para tragar con ese ojete mi dureza masculina.
La putona Melany botaba y brincaba con mis cojones y rabo dentro de su muy efervescente y agitado ojete y resollaba, bufaba y bramaba de placer mientras lanzaba “ayes” placenteros.
Después de estar diez minutos eternos recibiendo mis pollazos en su agitado ojete de fulana desbocada, Melany se puso más cachonda y me ordenó:
—¡ven aquí, maricón!, ¡te voy a hacer hombre!, ¡vas a saber lo que es joder conmigo, hijo puta! —mandó Melany bramando sexualmente.
Mientras nos separábamos y yo preparaba mi culo para esta soberbia fulana de Melany, la muy guarra, preparaba su verga y se pajeaba como un mono en celo.
—¡prepárate muñeco!, ¡te voy a hacer gozar como un cabrón!, ¡te vas a enterar lo que vale un peine! —aseveró Melany lujuriosa.
Melany me tenía bien amarrado por sus manos con a mi culo y yo me sentía como obsceno y sexualmente lujurioso y muy procaz actor porno mientras Melany me taladraba y petaba con avaricia sexual mi agitado culo de actor porno en celo.
—¡ah!, ¡ah!, ¡ay así!, ¡ah!, ¡ah!, ¡uff!, ¡qué jodida follada me estás pegando, puta —jadeé yo muy lascivamente.
—¡toma rabo, maricón!, ¡siente me bien, maricón!, ¡gózame! —mandaba Melany toda depravada.
Melany me petaba y taladraba el ojete y yo tenía debajo mía una almohada para ofrecer mejor mi culo a esta puta guarra obscena, depravada y procaz de Melany que me estaba matando de gusto con su continuado metisaca.
—¡sí!, ¡sí!, ¡jódeme!, ¡jódeme más!, ¡jode a este cabrón!, ¡jodeme, puta! —gemía yo con vicio desatado.
Melany se echaba hacía atrás y apoyaba sus puños para joder mejor mi bullente e hirviente culo y me hacía gozar de puto vicio pues me lo había metido poco a poco y yo no paraba de desgañitarme y bufar de vicio anal. Me agarraba de mis nalgas y me daba lentos empellones y la muy cerda me hacía deleitarme satisfacción y gozo.
—¡eres un hijo de puta depravado!, ¡qué bueno estás, maricon!, ¡me encanta entaponar tu ojete —graznaba Melany libertinamente.
—¡zorra, que gusstazoo me daaasss! ¡no pares!, ¡jódeme!, ¡fóllame!, ¡mátame a polvosss, puta! —bramaba yo todo salidorro.
—¡cómo me ponesss, maricón!, ¡gozo al joder tu culo, cabrón!, ¡que placer! —gruñía Melany depravadamente.
Cambiamos de postura con el rabo de Melany en mis entrañas y la muy puerca lasciva, estaba cachonda por petarme de lado, pues le daba más morbo así.
—¡jodeme!, ¡sí!, ¡jodeme!, ¡dame rabo, puta!, ¡poseeme el culo, zorra! —gemía yo lujurioso.
Melany tenía el rabo preparado para aguijonear mi efervescente ojete y deseaba entaponarme salida y viciosamente. Enfiló su rabo y lo clavó en mi ojete y comenzó a entaponarme suavemente con dinamismo haciéndome gozar como un verdadero cabrón libidinoso. Mientras rezongaba, jadeaba y ululaba del placer anal que esta lasciva fulana transexual me daba entusiásticamente, yo me pajeaba con gozo y placer para que este procaz coito anal fuera gozoso y satisfactorio.
La muy puerca de Melany sentía y veía como entaponaba mi ardoroso ojete y yo no paraba de resollar, bufar y bramar:
—¡cabrón, que bueno estás!, ¡qué culo tienes!, ¡como traga, hijo puta! —berreaba Melany obscenamente.
—¡eres una jodida guarra, me estás matando de gusto, puta! —resoplaba yo libertinamente.
—¡me pone muy caliente joder tu puto culo, maricón! —resollaba Melany lujuriosamente.
—¡jódeme como a un puto actor porno!, ¡jódeme!, ¡así!, ¡quiero ser tu puto! —resoplaba yo sicalípticamente.
La ramera libertina de Melany proseguía jodiendo y fornicando mi bullente ojete, mientras me agarraba con fuerza mi pata derecha para pegarme un polvazo y que no lo olvidara.
—¡te estoy haciendo gozar como un cabrón, lo veo en tu puta cara de vicioso! —bramaba Melany toda lujuriosa.
—¡eres una guarra muy lista, sabes cómo joderme bien, puta!, ¡me estás matando de gusto, zorra! —afirmaba yo lascivamente.
Melany proseguía jodiendo frenéticamente mi bullente culo inquieto y me daba mil empellones con su carnal martillo pilón y yo muy salido y vicioso continuaba gimiendo, resollando, ululando y bufando de lascivo goce anal que esta fulana transexual me producía.
—¡ah!, ¡ah!, ¡ay así!, ¡ah!, ¡ah!, ¡uff!, ¡jodeme!, ¡jodeme más!, ¡no pares puta! —gemía yo mientras me pajeaba.
La muy pécora mientras me entaponaba bien y duro observaba la cara de placer que yo tenía al ser follado y fornicado mientras me pajeaba y seguía y proseguía ululando y bufando de lascivo goce anal.
—¡toma rabo, cabrón!, ¡goza mi polla, hijo puta! —jadeaba viciosamente Melany.
Finalmente, paró de entaponarme y mientras yo estaba tumbado se pajeó delante mía sin conseguir nada. Después, me arrodillé junto a ella y me pajeé y le tocaba su teta derecha mientras los dos gemíamos y jadeábamos. Nos corrimos a la vez, y la lefa de Melany cayó cerca de su verga.
—¡eres un hijo de puta, me has hecho gozar como una zorra lasciva! —afirmó Melany.
—¡Pues tu a mí me has vuelto loco con todo tu puto morbo!, ¡eres una viciosa de cojones!, ¡tienes más vicio que cien putas juntas, guarra! —aseveré yo.
Marchamos a la ducha y después nos dispusimos a comer a reponer fuerza después de pegarnos una mutua jodienda anal

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