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Mi primera vez con alguien de mi escuela.

Mi primera vez con alguien de mi escuela.
Para dar contexto de lo que están a punto de leer. Quiero contarles un poco sobre mí. Soy un joven que está estudiando la universidad y que escribe en algunas revistas web.

Siempre me ha divertido el sexo y experimentar. Pero realmente soy temeroso con el hecho de encontrarme físicamente con alguien de internet. Ya que la seguridad en la CDMX no es la mejor.

Uno de mis pasatiempos cuando estoy caliente es entrar en páginas donde se usen las webcams, o en chats online para después tener cibersexo. Y si bien, tengo algunos encuentros con una chica que conozco de vez en cuando, me excita mostrarme en internet.

En una de mis rondas para intentar intercambiar usernames con chicas y chicos y así poder tener cibersexo, encontré a una chica que se llamaba Itzel (nombre falso porque le prometí que lo nuestro quedaría en secreto, y así será). Por lo general en ese tipo de páginas son hombres que sólo buscan engañar a las personas que no conocen mucho de la vida cibernética.

Y para comprobar que Itzel fuera real, decidimos intercambiar users de insta para poder hablar de manera más íntima. Ella en un principio no quería ya que tenía miedo de que se filtrara algo y que las personas cercanas a ellas lo supieran. Después de mostrarle que yo tenía el mismo miedo, me dió su nombre de usuario y así pudimos hablar.

Lo primero que ambos hicimos fue mandar una foto de nosotros con algo escrito en las palmas de las manos, y también un audio diciendo nuestros arrobas. Lo que me impactó e hizo que el pene se me pusiera increíblemente duro es que ya había visto a esa chica antes. Ella era la que atendía la cafetería de mi escuela como parte de su servicio social. Ver su cara sonriendo en la intimidad de su cuarto me lleno de excitación y de una rara fantasía de poder llegar a ser algo más, puesto que siempre es muy amable, se ve que es lista y muy interesante.

Pero mi excitación pudo más, y al ver esa foto empecé a masturbarme, escupí un poco a mí pene y empecé a mover la mano mientras seguí hablando con ella, con cada mensaje me excitaba más, hasta que termine con un chorro de semen increíble que cayó en el piso y en mi cama.

Ella no me reconoció y es lógico, ya que al atender a muchas personas no tiendes a recordar sus rostros. Para ese punto yo estaba nervioso y excitado. Tenía miedo de que al enterarse que íbamos a la misma escuela me exhibiera, y a la vez, me daba morbo el hecho de imaginar la cantidad de lugares públicos donde podríamos hacer cosas sexuales.

Seguimos hablando por insta, hablamos de fantasías, fetiches, y cosas que ya habíamos hecho. Esto fue el sábado, así que preparé mi plan para hablarle el lunes en la escuela.

Como ya era fin de semestre iban muy pocas personas, las que debían materias y las que entregaríamos proyectos atrasados. Fui a las ocho de la mañana a dejar una maqueta, y después me dirigí a la cafetería. Cuando entré estaba ella y una maestra que esperaba su café o algo así. Ella es algo pequeña, delgada, morenita con lentes y pelo lacio. Y estaba proporcionada, pechos pequeños pero redondos y piernas y nalgas bien formadas en su uniforme.

En cuanto Itzel me vio se puso roja y bajo la mirada, obvio yo hice lo mismo y me “distraje” viendo qué comprar hasta que la maestra se fuera. Cuando se fue, ambos nos acercamos tímidamente y ella dijo:

-Hola -mientras soltaba una risa nerviosa.- ¿qué vas a querer?

-Realmente nada, sólo quería hablarte. Te reconocí en la página esa, y pues, jajaja, no sé. Intenté hablarte y aquí estamos. -Ambos estábamos demasiado nerviosos. Y para ese punto ya había alcanzado una erección que me lastimaba pues me apretaba el pantalón.

-Okay, mira. Realmente no quiero que alguien supiera las cosas que hago. Y como tú me dijiste que tampoco te gustaría que se hiciera público, esperame una media hora, en lo que salgo y hablamos bien, ¿sale?

-Síp, jajaja. -Me retiré sin antes ver que ella había visto mi clara erección.

Me senté a leer tratando de disimular mi excitación y distraer mi mente. Hasta que pasó la media hora y ella salía ya sin su mandil. Traía un suéter rojo un poco holgado pero que aún así hacía lucir su linda figura, un pantalón negro pegado, su mochila, un gorro negro y obvio sus lentes.

-Ya vine, jajaja. ¿Cómo te digo? ¿Tu usuario o tu nombre real?

-Alejandro, mi nombre está bien. ¿Y tú? Jajaja.

-Igual. -dijo mientras me hacía una seña de que la siguiera.

-Oye, mientras “leía”. -Dije mientras hacía comillas con los dedos.- Se me ocurrió algo.

-Dime, jajaja.

-Cuando hablamos por insta dijiste que uno de tus ¿deseos? ¿fetiches? Jajaja, qué pena olvídalo.

-Ya sé de qué hablas. ¿De lo de hacerlo en un lugar público? -Dijo en voz baja.

-Sí, bueno. Ahorita hay muy pocos salones ocupados y los de hasta arriba del edificio casi nunca los vigilan, así que no sé, si ya sabes, jajaja.

-Pues si quieres sí. Jajaja.

Yo asentí y caminamos en silencio, yo ya tenía la verga con líquido preseminal pues sabía lo que se acercaba.
Cuando llegamos al salón de química tres, abrimos la puerta y nos metimos rápido. Cerramos la puerta con seguro y recorrimos las cortinas tratando de que nadie nos viera.

Ya ahí ella dijo,- ¿entonces qué? Jajaja.

Me acerqué y empezamos a besarnos. Note que ella estaba excitada pues al instante ella empezó a sobarme la verga por encima del pantalón, la adrenalina de hacerlo en un salón de clases era súper caliente. Empecé a tocarle las nalgas y a frotarme con con su vagina. Empezamos a desabrocharnos los pantalones, ella se quitó su sudadera y la playera blanca que tenía debajo. Hasta quedar con un brassier negro con puntos rojos, el cual bajé un poco para empezar a tocar sus pezones que ya estaban duros para ese entonces.

Nuestras lenguas hacían una danza furiosa en nuestras bocas, dejé sus pezones un momento para por fin bajarme el pantalón y quedar con el pene tieso al aire, ella hizo lo mismo, se bajó el pantalón y las bragas hasta demostrar una vagina morenita muy depiladita y ya húmeda.

Volví a sus pezones y ella tomo mi miembro con una mano y con la otra mis huevos, así que yo le retiré la manos de mis huevos y se la coloqué en su vagina para que ella nos masturbará a ambos. Estábamos tan cerca que mi pene dejaba rastros de semen en su abdomen bajo, entonces ella llevó mi mano a su vagina y empecé a tocarla, su clítoris estaba erecto ya, y empecé a frotarlo en círculos con mi pulgar mientras metía los demás dedos en su vagina. Ella empezó a masajear su pecho y pezón izquierdo ya que mi otra mano ahora la estaba masturbando.
Empezó a gemir, y yo deje se pezón para taparle la boca mientras le decía, -No gimas, linda. -y ella sólo asintió con la cabeza en señal de que lo entendía.

La siguiente imagen es esta, yo sin pantalones siendo masturbado por una linda chica morena que tiene mis dedos dentro de su vagina ya chorreante de fluidos, mientras se toca los pezones y mi mano en su boca no dejando que gima.

Cuando se empezaba a contraer, y a respirar más fuerte. Le quité la mano de la boca, y le dije- ahora depende de ti sin nos encuentran -y deje que gimiera, ella estaba como loca, se mordía los labios para evitar gemir aunque de vez en cuando salía un gemido muy grande y excitante.

Notaba como su mano ya se resbalaba por mi pene con una gran facilidad pues yo ya se la había llenado de fluidos. Resbalaba muy bien, y mi mano furiosa se concentraba ahora en su clítoris mientras lo presionaba levemente.

-Cógeme, ya cógeme. -susurro en mi oído mientras soltaba leves suspiros.

-No traigo condón, ¿aún así quieres?

-Sí, luego tomó unas pastillas. Pero ya metemela. -entonces ella se quitó el pantalón de las rodillas y lo lanzó lejos.

Sin dejar de besarnos y tocarnos nos encaminé a el escritorio del salón tirando unos folder que allí había, la cargué un poco la senté allí mismo.

-Espera, Ale. Antes que nada… -cuando dijo eso ella se encorvó para mamarme la verga de una manera increíble, en el salón se escuchaba mi respiración y el sonido húmedo de su boca en mi pene deslizándose y succionando.

Cuando sentí que mi leche iba a salir, le levanté bruscamente la cara, acerqué mi pene a su vagina y se lo clave.

Ella se contorsiono, y me abrazo con las piernas uniéndome más mi pito a su vagina. Mientras me rasguñaba la espalda y yo me movía con velocidad. Ella gemía muy alto y noté que alguien se acercaba al salón, así que tome un marcador de los que estaban en el escritorio,

-Ten muerde esto, chiquita. Estás haciendo mucho ruido. -le dije mientras se lo colocaba en la boca.

Seguíamos cogiendo en silencio, sólo se escuchaba en el salón el ruido de nuestros cuerpos chocando y también el ruido de sus fluidos y los míos cuando entraba mi pene de su vagina.

Después ambos oímos pasos en la escalera haciéndonos saber que quién sea que hubiera estado así ya se había ido.

Ya con libertad de coger con ruido iba a quitarle el plumón de la boca, pero ella me dijo,- mi culito también quiere diversión. -entonces se llevó el plumón al ano y se lo metió de una.
Eso hizo me me excitara como nunca y llega también pues ambos aceleramos el ritmo gimiendo y con nuestros fluidos ya cayendo sobre el escritorio.

Entonces me vine dentro de ella, se dió cuenta ya que sonrió y se mordió el labio.

-Lléname, papi. -gimió mientras se sacaba el marcador del ano, lamiéndolo y luego dándome a probar a mí.

Cuando saqué mi verga mi leche salió poco a poco de su conchita. Ella sonrió, me besó y corrió por sus bragas que hasta entonces no había notado eran negras con medio transparentes, sólo con un círculo más oscuro tapando su conchita. Se las puso y se embarro mi leche en ellas.

-Me tomaré las pastillas, así me puedo llevar ésta delicia -dijo tocando sus bragas llenas de la leche que aún le seguía saliendo de la concha- sin riesgos.

Ambos nos vestimos en silencio y acordamos salir uno primero del salón para que si había alguien fuera sólo viera a uno y no sospecharán que ahí estaban dos chicos cogiendo. Ella me beso y me llevó la mano a su boca, chupando mi dedo.

-Nos escribimos, pa’ volvernos a vernos, ¿sale?

-Obvio. -dije mientras le sonreía.

Después de que se fuera espere un minuto para salir yo, dejando los folders en el piso. Sus nalgas marcadas con sudor en el escritorio y algo de semen también.

Desde entonces cogimos regularmente pero ahora en hoteles. Hace unas semanas ella se mudó a Puebla pero dijo que cuando volviera me daría el acostón de mi vida. Jajaja. Ya les contaré qué tal.

La historia es real, así que ya veremos si les escribo otras de mis experiencias.

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