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ASUNTOS CON PAPI

ASUNTOS CON PAPI
Hola, mi nombre es Iván, soy estudiante y tengo 19 años,
soy moreno claro, me choca en los relatos que leo que
todos tienen buen cuerpo y todo eso, cuando en verdad
a veces estamos gordos y panzones. La verdad es que estoy
delgado porque juego futbol, pero tampoco tengo el super
cuerpo de atleta. Quiero contarles lo que me pasó hace
algunos meses con mi padre. Un día de verano me dirigía
a mi casa después de la práctica rutinaria de futbol. El
equipo iba bastante bien y el fin de semana jugaríamos
la final contra el colegio rival. Aunque soy bastante
bueno en la cancha, la estrella del equipo es Ismael, un
tio super bueno con bastantes atributos, dominaba el
balón como todo un profesional y era un espectáculo
verle jugar. Afortunadamente yo era su mejor amigo y
compartíamos mucho tiempo juntos. Es obvio que el tipo
me atraía físicamente, pero no le prestaba mucha
atención, éramos solo compañeros. Por fin llegué a casa
y me dirigí a mi habitación. Me percaté que la casa
estaba sola, así que me desnudé inmediatamente y me
propuse a darme un buen baño. Estaba buscando mi cartera
en mi maletín, donde estaba toda mi ropa sucia y me di
cuenta que me había traído por accidente el short de
Ismael, seguramente cuando nos cambiábamos en los
vestidores. Sentí una sensación extraña, pues un olor
penetrante se difundía de la prenda sucia, era un olor a
sudor, pero mezclado con algo más… No le presté mayor
atención y me dirigí al baño a ducharme. Por la noche no
podía dormir pensando en la prenda de mi amigo y en
aquel olor que me hizo sentir una leve excitación. Me
levanté de mi cama y me dirigí al maletín y saqué el
short de Ismael. Me lo acerqué al rostro con temor y
aspiré lentamente, inmediatamente me sentí avergonzado
y lo devolví al maletín. Al día siguiente lo restituí a
su dueño disculpándome por el descuido. -“No te
preocupes Iván, pero lo hubieras lavado por lo menos,
¿que no notaste que apesta…?”-“Ni siquiera lo saqué
del maletín, Isma”- La verdad es que el solo hecho de
recordarlo me despertaba algo de interés en volver a
percibir los aromas de mi amigo. La práctica terminó y
nos dirigimos a los vestidores. Isma se desnudó y por
primera vez puse especial atención en su cuerpo, lo vi
despojándose de su playera y observé su abdomen marcado,
lleno de sudor, con un ombligo perfecto y un abdomen de
six-pack, unos pezones oscuros y rodeados de vello,
delgado, su pecho salpicado de un vello fino y oscuro.
-“Eh, ¿qué te pasa?, ¿Nunca habías visto a un tipo sin
camiseta?- Yo rápidamente aparté mi vista de él y fui a
orinar. Al regresar lo primero que ví sobre la banca fue
su calzoncillo blanco, húmedo y oloroso, no se de donde
saqué el valor, pero lo único que hice fue tomarlo y
meterlo a mi maletín, después de lo cual salí corriendo
de los vestidores. -“Nos vemos mañana Ismael”- grité a
mi amigo que se duchaba. Corrí a mi casa, que la suponía
sola, me metí en mi habitación y saqué el calzoncillo de
Ismael. Lo tenía en mis manos y no sabía que hacer con
él, lo acerqué a mi rostro como lo hice con su short y
aspiré profundamente, la sensación fue increíble,
percibí una mezcla de aromas; sudor, orina, sexo, me
excité muchísimo y me saqué la verga. Comencé a
sobármela despacio mientras inhalaba aquellos aromas
eróticos, pronto mi verga se me despertó. Cada vez que
aspiraba me excitaba más y aumentaba la intensidad de
las caricias que hacía sobre mi verga. Estaba al borde
del éxtasis cuando de pronto escucho que mi padre me
pregunta -“¿Qué demonios se supone que haces Iván?- Me
quedé inmóvil, la erección se perdió de inmediato y me
puse pálido. -“Nada papá, no es lo que piensas”- “¿Por
qué estás masturbándote oliendo tus calzoncillos? – ¿Mis
calzoncillos?, ¡claro! mi padre no sabía que eran de
Ismael, aunque no se de que ayudaría eso. -“Vaya, no se
que decir hijo, bueno, supongo que estás conociéndote y
debo darte un poco de privacidad. “- Mi padre cerró la
puerta y se fue. Yo me sentía muy mal, estaba confundido,
En la noche, mi padre entró a mi recámara y me dijo que
quería hablar conmigo. Yo estaba muerto de vergüenza,
sabía que mi padre me hablaría sobre cosas como valores
y límites en la sexualidad, en fin, estaba preparado
para todo un sermón.-“Hijo, lo que ví en la tarde me
dejó pensando en muchas cosas”- Oh, no, ahí viene el
sermón. -“¿Podrías prestarme tu calzoncillo?”- Me quedé
sorprendido -“¿Para qué lo quieres papá?, mira, no es
necesario, no lo volveré a hacer y… -“Quiero
masturbarme inhalando los olores de mi hijo…”
Nuevamente quedé estupefacto. -“Hijo, debo confesarte
que te he visto crecer y tu cuerpo me recuerda mucho mis
tiempos de juventud, a tu edad también tenía algunas
prácticas sexuales particulares y me excitaba oler mi
ropa, permíteme oler la tuya hijo, será un secreto entre
tú y yo, ¿está bien?”- “Pero papá, no es mía, es de mi
amigo Isma…”- estúpidamente le dije- “¿¿¿Qué???. Es
decir, ¿no era tuyo el calzoncillo?- “No papá, déjame
explicarte”- “No hay nada que explicar, lo tengo bien
claro, mi hijo, mi único hijo, es un mariconcito que se
excita oliendo la ropa de sus amiguitos. Vaya, vaya,
creo que tú y yo podemos divertirnos mucho”. Mi padre
salió de mi recámara, se aseguró que mi madre no hubiera
llegado y entró de nuevo a mi habitación. Cerró y puso
el seguro. Me dijo -“Hijo, ¿qué te parece si tú y yo nos
conocemos más? Creo que hay cosas de ti que no conozco y
hay cosas de mí que tu no conoces”- “¿De qué hablas papá?”
– “Ven con papi y dame un abrazo” – Me acerqué a él
temeroso y lo abracé. Sentí su verga dura queriendo
salir del pantalón ajustado que tenía puesto.
Inmediatamente pude sentir su respiración profunda en mi
cuello y como sus manos grandes y firmes recorrían mi
espalda y bajaban lentamente hacia mis nalgas. -“Papá no
estoy seguro de querer hacer esto”- “¿Hacer qué, hijo?
¿No quieres que tu papá te dé tus primeras lecciones en
el amor?”- Dicho lo cual me comenzó a besar bruscamente,
sentía su barba picarme alrededor de mi boca y en mi
cuello y sus brazos fuertes apretarme hacia él. Metió
una de sus manos en mi calzoncillo y comenzó a sobarme
las nalgas, las apretaba y les daba golpes. -“Hijito,
sacaste las nalguitas de tu mamá, suavecitas y
redonditas, bien paraditas…”- Para entonces comencé a
excitarme y buscaba sus labios con desesperación. Me
quitó mi playera y acarició mi pecho, me sobó suavemente
mis pezones y después los pellizcó fuertemente. -“Ah,
papá, me duele”- “No hijito, ahorita te doy unos besitos
para que ya no te duela”.- Sus labios se posaron
alrededor de mi pezón derecho y empezó a chuparlo, como
queriendo sacarle leche, lo relamió bruscamente y lo
mordió. Mi pezón estaba tieso y rojo, yo gemía de
placer. Luego pasó a mi pezón izquierdo, el cual mordió
inmediatamente. Yo comencé a acariciar sus piernas.
Tenía unos muslos fuertes y bien moldeados, producto del
ejercicio que hacía. Era un tipo muy bien conservado. Mi
padre se quitó su camisa, el pantalón y su trusa blanca.
Quedó totalmente desnudo ante mí. Era un tipo exquisito.
Sus piernas eran dos columnas fuertes y torneadas, su
torso velludo dejaba ver un abdomen trabajado aunque con
algo de barriguita, su pecho era impresionante, en ese
momento me excite al ver su pecho peludo y sus pezones
grandes y rosados. Su verga estaba erecta y era
impresionante ver ese trozo de carne morena y gruesa
lista para penetrar cualquier agujero. Mi padre me
ordenó que me desnudara y lo hice. En cuanto estuve
desnudo se lanzó hacia mí y comenzó a besarme y a
morderme. Con sus manos fuertes me separaba las nalgas y
pasaba bruscamente los dedos sobre mi ano. Eso me
incomodaba y él lo notaba. Se paró frente a mí y yo
instintivamente me metí su carne en mi boca. -“Trágatela
toda hijito, termínate de criar, por aquello que tu
mamita no te haya dado, aquí todavía hay lechita”-
Escuchar ese tipo de vulgaridades me excitaba más y
ponía más entusiasmo en la felación que le hacía a mi
padre. Era confuso estar mamando la misma verga que
penetró a mi madre para que yo naciera. Pero eso de
algún modo era más excitante. Su verga crecía a cada
lengüetazo, tomé el tronco de su pene con mi mano y
comencé a lamer su cabeza. Ésta se puso gorda y roja,
parecía que estaba a punto de estallar. Mi padre gemía y
me pedía que no parara. -“Hijito, lo haces mejor que tu
madre, si ella te enseñó, tú la has superado. Sigue
Iván, mámale la verga a tu padre”- Comencé a lamer el
tronco, sentía sus venas palpitar sobre mi lengua y bajé
lentamente hasta su escroto. Tenía unos testículos
grandes y colgaban mucho. Noté que estaban rasurados y
le pregunté por qué. _”A tu madre no le gusta terminar
con pelos en la boca”- Seguí lamiendo esas dos bolas de
carne, me metí una a la boca mientras mi padre se
retorcía de placer. -“Con cuidado hijito, no te
concentres solo en uno si tengo dos”-. Intenté meterme
los dos huevos de mi padre a la boca, pero era demasiada
carne, simplemente no cabían. Mi padre me agarró del
cabello y metió su verga hasta el fondo de mi garganta.
-“Dale putito, cómete todo mi palo, dale” A mi padre no
le importaban los movimientos que hacía para librarme,
él me sostenía firmemente del cabello. Finalmente me
soltó. -“Iván, quiero que sientas lo que tu madre sintió
cuando te concebimos”- “¿Qué? ¿Me quieres penetrar
papá?”- “Si hijo. He tenido muchas ganas desde que vi
como se desarrollaba tu cuerpo y como se modelaba hasta
lo que es en este momento. ¿Quién mejor que tu padre
para que sepas del sexo entre hombres?”- Yo estaba súper
excitado y lo único que hice fue voltearme y ofrecerle
el culo a mi padre. Él se acercó a mí y me besó la
espalda. Con sus manos acariciaba mi abdomen, mi pecho y
me masturbaba intermitentemente, como si no quisiera
hacerme venir. Se agachó y con sus manos fuertes separó
mis nalgas lo más que pudo, hasta el punto de
m*****arme. Antes de que pudiera quejarme sentí su barba
picarme las nalgas y su lengua húmeda en mi orificio
anal, que hasta entonces no había recibido una caricia
semejante. Sentí una corriente desde mi ano, pasando por
mi abdomen, mi pecho, espalda y cuello hasta la cabeza.
Su lengua se abría paso a través de los pliegues y el
vello de mi ano. Sentía la presión de su lengua sobre mi
culo y cómo éste cedía y se abría para alojar la húmeda
lengua de mi padre. Su barba me rozaba las nalgas y era
incómodo. Después sentí su barba en mi perineo y como
metía su lengua en mi ano el cual intentaba abrir más
con sus dedos. Yo lancé un gemido de dolor. -“Hijito,
¿tienes el calzoncillo de tu amigo?- “Sí papá, ¿por
qué?”- “¿Podrías ponértelo? Ándale Iván, complace a tu
padre”- Me quedé sorprendido, ¿para qué quería mi padre
que me pusiera el calzoncillo de Ismael? -“Pero está
sucio, papá”- “Ya lo sé, así es más rico. ¡Iván, ponte
el calzón y deja de hacerte el tonto!”- La orden de mi
papá me excitó y corrí a mi maletín a sacar el
calzoncillo de Ismael y ponérmelo. -“Se te ve muy sexy
hijo, ahora voltéate y agáchate”-. Me volteé y mi padre
se acercó a mí, hizo a un lado el calzón y dejó al
descubierto mi ano, abrió mis nalgas y escupió en mi
agujero. Suavemente pasó sus dedos por mi ano, y comenzó
a meter uno de ellos. Yo pensé que no sería tan doloroso,
pues me había lubricado con sus lamidas y escupiéndome,
pero un solo dedo provocó que gritara y que llorara del
dolor. Mi padre no se inmutó, metió su dedo hasta el
fondo y comenzó a hacer movimiento circulares, como
queriendo hacer más holgado mi recto. -“Cabrón, estás
súper apretado. Mejor ya no te meto el dedo”- Sentí
alivio, pensé que mi padre había desistido en su intento
por follarme. -“Mejor te meto la verga para sentir como
aprietas”- Sentí su cabeza gorda y caliente apoyarse
sobre mi ano, y empezó a hacer presión. Mi ano se
oponía, pero mi padre dejó caer todo su peso y su verga
entró en mi virginal recto. Yo grité y le pedí que la
sacara, pero mi padre no hizo nada, se quedó ahí dentro,
sin moverse, esperando que yo me acostumbrara a su falo
dentro de mis entrañas. Después de unos segundos, sacó su
verga y la introdujo violentamente de nuevo en mi recto.
Yo estaba sufriendo y lloraba, era un dolor
insoportable, sentía como se rasgaba mi ano y que me
partía en dos. Mi padre comenzó a bombear, me tomó por
la cintura y se hundía hasta el fondo. Sentía sus
testículos en las nalgas, como chocaban cada vez que me
penetraba. Sus embestidas eran violentas, sentía su
verga taladrar las paredes de mi recto. Sin embargo, la
sensación de dolor pronto se acompañó de una sensación
placentera, sentía un placer similar a cuando se defeca,
pero era más intenso. -“Hijo, estás bien apretado,
aunque temo que después de esta cogida vas a quedar bien
aguadito… ja, ja, ja”-. Las sensaciones se iban
intensificando, mi padre bombeaba y raspaba con las
venas de su tronco las paredes del recto, mientras yo
sentía como mi recto tenía espasmos que provocaban
presión sobre el intruso. Mi padre estaba volviendose
loco, me besaba el cuello y mordía mi espalda,
pellizcaba mis pezones y me decía vulgaridades: -“Que
rica putita, aprietas más que tu madre, ni el coño de tu
madre está tan caliente como tu culo…”- Yo estaba
extasiado con el tolete de papá en mi caverna anal. De
pronto, se safó. Sentía como mi recto palpitaba y como
mi ano se dilataba, como pidiendo más verga. -“Voltéate
puto, sube tus piernas a mis hombros, apúrate puto, ¿o
quieres que nos vea tu mamá cogiendo?, imagina la escena,
tu mamá viendo como la verga que la coge todas las
noches, entra en la colita de su hijito… ja, ja, ja”
Subí las piernas a los hombros de mi padre y nuevamente
me hizo a un lado el calzón, metió de golpe su verga y
comenzó a moverse armoniosamente. Nuevamente sentí sus
testículos chocar contra mis nalguitas. Me estaba
embistiendo brutalmente, más violentamente que antes, y
yo solo gemía, me retorcía de dolor y de placer, gemía y
pedía que parara, pero solo lograba excitar más a papá.
-“Te voy a destrozar tu culito hijito, para que se te
quite lo puto”- “Para papá, ya no aguanto”- “Ahora te
aguantas”- Y de pronto sentí como su glande presionaba
fuertemente mi próstata. Era lo máximo, ya no era solo
su tronco limando las paredes de mi recto, ahora su
cabezona me estimulaba la próstata y me hacía ver las
estrellas. -“Sigue papá, así, rómpeme el culo”- “¿Quién
te entiende maricón?, primero que pare y ahora que
siga, puto”- Con mis manos agarraba las piernas y las
nalgas de mi padre mientras sus embestidas me hacían
gemir de placer. -“¡Me vengo hijo, me vengo, aprieta tus
nalguitas… ahhg, ahh, ahhg… ahh…!”- Sentí un chorro
caliente y espeso en mis entrañas, mi padre me embestía
con más fuerza mientras gritaba y se venía dentro de mi
culo recien desvirgado. Sentí como palpitaba su verga
dentro de mis entrañas y como descargaba su leche dentro
de mí. Se desplomó y me dejó inmóvil. Sentí todo su peso
y comencé a asfixiarme, pero mi padre seguía sobre mí,
con su verga caliente y mojada dentro de mi culo. Lo
empujé y volvió en sí, comenzó a besarme y lamerme el
cuello, lo cual me excitó de nuevo. Era increíble, aquel
pedazo de macho que era mi padre, se había venido dentro
de mí, ahora me besaba y me lamía el cuello, ¡¡¡y su verga
seguía hundida en mi recto!!! -“Te toca hijo, quiero que
te vengas como nunca te has venido. Te voy a llevar al
cielo”- Mi padre comenzó a bombear suavemente, con su
verga todavía firme dentro de mi culo. Sentí nuevamente
como presionaba sobre mi próstata, era una sensación
increíble, me seguía bombeando y tomó mi verga enhiesta
con sus manos grandes y ásperas. Me masturbó mientras
bombeaba y masajeaba mi próstata. Con una mano sobaba mi
verga, con la otra, presionaba firmemente mis testículos.
Sentí una corriente desde mi ano hasta el abdomen, mi
padre presionó fuertemente mis testículos y literalmente
me exprimió la verga. Mi semen salpicó el abdomen y la
cara de mi padre. La sensación fue increíble, la verga
de mi padre en el culo, sus manos sobre mi verga y
testículos… fue la mejor venida que había tenido.
Lentamente mi padre sacó su verga de mi orificio
dilatado, pero cuando sacó el glande, otra corriente se
generó en mi ano, el cual quedó palpitando, como
queriendo ser relleno de nuevo. Terminamos agotados, yo
me recosté y mi padre, en un tono serio, me dijo que
descansará y que no se hablara de lo que pasó. Yo asentí
y me quedé dormido, con el ano palpitando y la verga
erecta de solo recordar la experiencia vivida. Al día
siguiente devolví el calzoncillo por demás mancillado a
su dueño -“¿Otra vez cabrón? ¿Sospecho que te masturbas
con mi ropa, verdad maricón? -“No mames, Isma. Oye,
lávalo porque me apestó toda mi ropa en el maletín. No
se que harás con tu ropa…” “Ni te lo imaginas verdad…”

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