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Iniciación

Iniciación
El primer recuerdo de mi sobrina Fernanda (misma edad que yo), (hija de un primo hermano), es de muy niños en un jardín muy cercano a mi casa, todo el mundo se divertía tomándonos fotografías dándonos besos, a todos los familiares se les hacía muy tierno ver como dos bebes de año y medio o dos, se besaban cada que alguien se los pedía, lo único que te puedo comentar de estos hechos, es que a un niño como yo (precoz), y a una niña como mi sobrina (ardiente), esos besos tiernos de bebes, jamás se olvidarían.
Pasaron no muchos años, y nuestro primer encuentro aproximadamente a los seis o siete años de edad, fue más que alucinante, nos encontrábamos en mi casa, era una fiesta de esas grandes, donde invitan a primos, tías, tíos, compadres, comadres y más, creo era un 15 de septiembre (día de la independencia de México), no recuerdo cual de los dos, creo que yo, de la bodega que teníamos en casa, había sacado una historieta (comic, fotonovela etc.) la cual contenía una historia erótica, basada en una pareja de humanos que estaban lejos de su planea (planeta tierra) estos viajaban en el espacio sideral en una nave espacial en busca de un hogar estable, recuerdo perfectamente la manera en la que estos personajes iban vestidos, ambos traían ropa completamente pegada, ajustada al cuerpo, color plata, la mujer tenía cabello rubio largo y ondulado, ojos azules, piel blanca muy tersa, su cuerpo era súper voluptuoso, mucho más que eso diría yo, sus nalgas y sus muslos prominentes armonizaban con sus senos que eran dignos de una diosa, sus pezones siempre erectos se dejaban ver en todo momento, por sobre de su vestimenta a la altura de su vagina, se le pegaba tanto a su cuerpo, que se miraba el contorno de su vulva grande y exuberante, en tanto que al varón, su cuerpo atlético era perfecto, que la tela ceñida a su piel, permitía ver sus músculos, definitivamente, el cuerpo de la mujer, era mucho más impactante que el del varón, el cuerpo de esa mujer, me tenía al borde de un infarto, se me salían los ojos al verla y mi corazón latía fuerte solo de recordarla, en verdad no me acuerdo cuanto tiempo antes de ese día, descubrí esa revista, la guardaba con gran sigilo y celo en aquella bodega, en la cual mi papá, guardaba entre otras cosas, algunos ejemplares de una revista que se llamaba, cine mundial, de muy mala impresión pero que contenía algunas fotografías de mujeres desnudas, lo más curioso es que esas revistas no eran de mi padre, eran de un tío que tenía suscripción y le llegaban de manera regular a la casa, esto es un indicador de lo precoz que a mi corta edad ya era, en algún momento de la fiesta Fernanda y yo, no alejamos y nos subimos a una escalera que precisamente daba a la bodega de la casa, la escalera no era muy grande, pero camuflajeaba y escondía nuestros cuerpecitos, yo saque del interior de mi chamarra la historieta, se la entregue en sus manos, ya estábamos sentados en aquella escalera, abrió la primer pagina, la revisó, paso a la siguiente página, y así sucesivamente las siguientes páginas, yo no recuerdo si hojeó toda la historieta, había entre ambos un lenguaje secreto, ella sabía lo que yo le quería decir, y ella sentía lo mismo que yo, no recuerdo cuanto tiempo miro aquellas imágenes, yo por mi parte casi las sabía de memoria, pasados ya algunos minutos, recuerdo con claridad su voz que me dijo, –Que bonito cuerpo tiene la esposa verdad!!!, yo respondí con un simple y llano –Si, definitivamente eran pocas palabras las que emanaban, pero lo que se estaba gestando sería épico, después de mi escuálida respuesta, Fernanda se dirigió a mí con la siguiente pregunta, –Te gustaría que yo de grande tuviera el cuerpo como el que estás viendo, ahora mi respuesta era la misma –Sí, pero sentía que el corazón se me salía de su lugar, Fernanda parecía como más natural, no estaba hasta ese momento tan exaltada como yo, las siguientes palabras de Fernanda me dejaron con un sentimiento de satisfacción, finalmente había llegado yo, a donde yo quería, mis presentimientos no eran erróneos, ella sentía lo mismo o más que yo.

Fernanda volteo a mirarme con esos ojos oscuros y me dijo, –Te gustaría hacer lo mismo que hacen en el cuento? Tocarme y besarme, te gustaría jugar a eso?, –A que somos los de la revista? En realidad no recuero si respondí o no, lo siguiente que recuerdo es estar besándola como se besan los adultos, introduciendo mi lengua en su boca, y la de ella en la mía, las telenovelas de la época habían sido maestros excelentes en las artes amatorias, recuero haber acariciado sus piernas y todo su cuerpo, que al fin niña obviamente no tenia desarrollado nada, pero eso no quería decir que no hubiese más, los besos y caricias no paraban, imitábamos los movimientos de la historieta, besos caricias y arrumacos, hasta que en algún momento paramos, nuestras respiraciones estaban agitadas, Fernanda tomó mi mano y la acercó a su pequeña vulva, se acercó a mi oído y me dijo, –Méteme tu dedo, acaríciame, acaríciame como lo hace el hombre en el cuento, sin que nadie me explicase como, ni de qué manera masajear aquella vagina, los instintos afloraron, y empecé a escudriñar la vulva de Fernanda, créanme que lo que yo sentía era contundente, mis dedos sentían mil sensaciones, sensaciones que provocaban un millón de cosas en mi ser, y todo era a causa de lo que yo estaba tocando en el interior de Fernanda, era sublime ver como tomábamos una pausa para ver la historieta (revisar sus poses y movimientos), y acto seguido continuábamos con mas brío, recuerdo como en sueños, en algún momento, haber escuchado el tintinear de las copas, las voces graves de mis tíos entonando alguna canción mexicana, pero mi realidad estaba ahí, mi deseo estaba ahí a mi lado, los dibujos de la historieta lo único que provocaba era ponernos más calientes, lo que pretendíamos ambos, era meternos dentro de la historieta y convertirnos en los protagonistas, ser libres para así, poder amarnos y tener encuentros a cada momento como los de ese día, ahora estoy seguro que en ese momento ninguno de los dos, teníamos desarrollado el sentido del amor, pero el sentido del deseo si existía y estaba desarrollado, porque ambos lo sentíamos, lo que deseábamos era lo reitero, libertad para poder repetirlo en el momento que se nos antojase, yo no quería sacar nunca más los dedos de la vagina de Fernanda, hasta que en un momento de excitación muy alto, que yo tenía dos dedos metidos en su ya jugosa vulva, le pregunte a Fernanda, –Que es esto?, que es lo que tienes dentro de ti, que se siente durito y se siente tan rico tocar? En ese momento ella tenía las piernas apretadas, casi no me dejaba mover a placer mis dedos, abrió los ojos muy grandes y me respondió casi a gemidos –No lo sé, pero sigue tocando ahí, acaricia esa parte de mí, no lo dejes de hacer, que me gusta y me pone como estoy ahora, –Dime que es lo que tienes ahí, yo insistí! Fernanda no tenía palabras con que responder, solo repetía sin parar –Ahí, si, si, ahí, ahí, ahhh… Yo para ese momento no recuerdo más nada a mi alrededor, más que a Fernanda sentada en la escalera, a mi mismo con mis dedos dentro de la vagina de mi adorada Fernanda, y la revista que hacía las veces de guía, donde lo que veíamos lo hacíamos.

Como olvidar la sensación que tenía yo en mis dedos, era como estar todo yo dentro de ella, y ver y sentir sus gemidos casi inaudibles (para que no nos escuchasen), también como si los escuchase dentro de mí; los frotes se volvieron más y más intensos, hasta que un temblor casi generalizado comenzó a invadir el cuerpo de Fernanda, el incontrolable temblor de las piernas de Fer, hacía que sus piernas fluctuaran entre lo rígido y lo flojito, mientras que ella me decía –Sigue, ahí… si, ahí donde me dijiste que había algo que sientes con tus dedos, en seguida de esa petición cerro con mucha fuerza sus piernas, en ese mismo instante se escucha la voz del papá de Fer, (mi primo), –Fernandaaaaa vamonooooos, aquella voz se escuchaba aun lejos, Fernanda tenía las piernas apretadas, más que nunca, y me decía, sigue solo un poco más, mi corazón, estallaba, mis piernas temblaban, la sensación de ver a Fernanda así como estaba, me provocaban cosas a mi también, mis dedos aun dentro de ella casi ya no podían moverse por la rigidez de las mismas, alcance a ver su vulva, rosadita, inchada y voluptuosa como la de la mujer de la historieta, solo que esta vez, estaba mojada, cubierta de un liquido que yo nunca había visto, era un liquido viscoso tranparente súper brillante y con un olor único, una vez más el grito de su padre se volvía a escuchar pero con mas cercanía, ya no nos quedaba mucho tiempo, nada de tiempo, ella ya se iba, y podrían encontrarnos así, en pleno deseo, recuerdo perfectamente como casi llegan a vernos, su padre regreso a buscar a Fer, ya que afuera no la había encontrado, Fernanda por su parte aun tenía aquel temblor generalizado en su cuerpo, mis dedos aun estimulaban aquella parte de su vagina que tenía una textura que no pertenecía a nada de lo que yo había tocado o conocía, los gritos de su padre se hacían sentir cada vez más cerca, y de un de repente y de la nada, Fer se comenzó a orinar, yo por instinto, saque los dedos de su mojadísima y excitante cosita, pero recuerdo que le hacía jícara con las manos para que su pis no salpicase, Fernanda contenía sus gemidos, la seguían llamando, en tanto que de su cosita riquísima no dejaba de emanar eso que hoy se perfectamente lo que es y lo que significa, antes del último grito de su padre, Fernanda ya se había incorporado, había bajado la escalera, yo por mera precaución me quede sentado en las escaleras para que su papá no pensase en cosas malas, recuerdo escuchar la pregunta de su papá, –Donde andabas princesa, a lo que Fernanda solo respondió, –Jugando papi, a lo que el padre respondió, –Anda hija ya nos vamos ve y despídete de todos, Fernanda corrió hacia el interior de la casa, y despidióse de todos, cuando salió, yo la estaba esperando en el patio, a un lado de la escalera que da a la bodega, se acerco a mí, me dio un beso en la mejilla y me dijo, guarda la historieta, después, seguiremos jugando…

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