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Verbena, cena y postre..

Verbena, cena y postre..
Estuve una larga temporada sin saber nada de Loli y de su culo, con Laura he quedado un par de veces en su casa, y nos los hemos pasado bien; si su cama hablara podría contar medio Kamasutra mejorado.
Su nieta mayor se ha venido a estudiar a un instituto de la ciudad, se aloja en su casa. Una de las noches llegó antes de lo previsto y nos pilló en plena faena. Estábamos follando en su dormitorio Laura subida sobre mí y yo chupando sus increíbles pezones, entró en la habitación de su abuela y nos observó un rato en silencio.
Mientras Loli suspiraba, gemía y pedía casi a gritos; -Sigue, destrózame, no pares. Yo me esforzaba por hacer mis penetraciones más profundas, nos corrimos juntos.
Laura decidió que era mejor dejarlo por una temporada y desde entonces he estado una temporadita escaso de sexo, hasta las vacaciones.

Mis hijos me propusieron ir de camping, 5 días a la Costa da Morte en Galicia.
Alquilé un bungaló con tres habitaciones, la tercera noche nos acercamos a un pueblecito, en el que había una verbena, con un par de grupos musicales y ellos se largaron con unos amigos y amigas a un concierto de música folk, dejándome tirado; se llevaron el coche.
Después de dar una vuelta por el campo de la fiesta,haber tragado mucho polvo y ver que solo había un par de atracciones, el saltamontes, los coches de choque, una noria, había poca gente. Decidí irme a cenar a uno de aquellos chiringuitos de la feria.
Largas mesas echas de tablones, con sus bancos de madera, y el menú: gambas, pulpo, churrasco, chorizo asado, vino peleón.
-Pepe, Pepe, -Me llamaban de una de las pocas mesas que había ocupadas. Era una pareja, al principio no reconocí a mi amiga sexentona Loli, con su marido, Luis.
Saludé a Loli con un par de besos en la mejilla, y a su marido con un apretón de manos, me fijé que Loli llevaba una blusa con un escote abierto casi hasta el ombligo y bajo la misma no llevaba lencería y una falda cortísima. Sus inmensos y sonrosados pezones se trasparentaban
-¿Qué haces en este pueblo perdido? Me pregunto Loli.
-He venido con los hijos, hemos alquilado un bungaló, me han dejado tirado y se han ido de concierto. ¿Y vosotros, que casualidad? Dije yo,- mientras miraba fijamente sus preciosos senos.
-Este año alquilamos una casita aquí cerca, porque pensamos que había más ambiente por aquí, pero esto es demasiado tranquilo, y pensábamos en marcharnos mañana y eso que nos queda aún.-Dijo Luis.
-A nosotros nos quedan un par de días más por la zona, hemos hecho un par de rutas de senderismo, y tenemos una pequeña cala recogida, a la que no va nadie, y con unas aguas muy cálidas, todos los días me tomo un baño de media hora por lo menos.
-Pues que suerte, dijo Loli, aquí las aguas están siempre muy frías no he podido bañarme ni casi tomar el sol con el aire que hay, menos mal que en la casita tenemos una piscina protegida del viento.
-Si, esta tiene alterados a los vecinos, pues está toda la tarde tomando el sol con las tetas al aire. Las vecinas ni nos saludan al pasar.
-Quédate a cenar con nosotros y así charlamos con un ser civilizado.
-Ja, ja, ja, nos reímos los tres a la vez.
Estuvimos cenando, churrasco y bebiendo vino. Ellos sentados frente a mí. Loli, por momentos me hacía gestos insinuantes con lengua, me rozaba con el pié el muslo bajo la mesa, o bien se acariciaba con disimulo uno de sus pechos. El vino de la comida era peleón, y apenas bebí pues no me gustaba y soy poco de vino. Luis en cambio bebió prácticamente la botella.
Me invitaron a la comida, y al salir de la carpa, notamos como había enfriado la noche, a Luis se le notaba un poco “alegre” por el vino. Loli se puso en medio y nos tomó a ambos de ganchete, noté como su pecho rozaba mi brazo. Tenía los brazos fríos y los pezones levantados.
Laura dijo: -Luis, mejor nos vamos, estoy desabrigada y me voy a constipar con tanto frío, podemos comprar una de esas botellas de licor y unas pastas e invitamos a Pepe a tomar un café en nuestro salón. Luis al que se le había puesto la piel de gallina, por el frío acepto de inmediato.
En uno de los puestos compré unas rocas de hojaldre y uno botella de licor café, un licor fuerte. Pagué yo, ya que ellos habían pagado la cena.
La casa era pequeña, un dormitorio, una cocina, un baño completo y un gran salón con dos sofás biplaza y un tercero de una. Se agradecía el calorcito de la casa.
Yo me senté en uno de los sofás biplaza y Luis se sentó a mi lado, como disculpándose dijo que él de una plaza era de Loli y el otro tenía un muelle suelto y era insufrible.
-Me voy a la cocina a por un par de vasos y unas galletas para acompañar el licor y las roscas.
-Gracias por llevar a mi mujer al hospital aquella noche, que vergüenza y que bochorno debiste pasar.
-Yo no, la que entró con ella a urgencias fue Laura, me fui a estacionar y al regresar ya estaba dentro.
-Fue culpa mía esa noche la cogí por el culo, no fui cuidadoso, le hice daño, y me fui al trabajo sin enterarme. Era la primera vez que lo hacíamos después de tantos años de casado, y me gustó mucho pero ahora no me deja hacerlo de nuevo hasta que se le pase el miedo por una larga temporada. Yo ya no soy capaz de satisfacerla , no se me levanta como antes y no puedo tomar la pastillita azul muy a menudo.
Yo asentía con la cabeza, sintiéndome algo incomodo por las confidencias que me hacia Luis.
-Recuerdo aquella noche porque después de meses sin follar, lo hicimos dos veces y la segunda vez, ya ves las consecuencias. Desde entonces lo hemos hecho una vez o dos veces.
-¿Qué dice Loli? Si ella no necesita, no tenéis problema
-Ella se masturba, cree que no lo sé, pero he descubierto su consolador en el sifonier, no puedo reprocharle nada. Le buscaría un amante, pero hace 6 meses que cumplió los 60 y ya está en horas bajas.
-¡Ya estoy aquí! -Loli venia con una bandeja con galletas surtidas, tres vasos con hielo y la botella de licor café abierta.
-Cariño, me he puesto cómoda. ¿Crees que Pepe se asustará?
Loli se había quitado la falda, venía con un culote con encajes y la blusa totalmente abierta, mostrando sus senos.
-No te asustes Pepe, en verano siempre anda así por casa.
– Yo no estoy acostumbrado a…
-Mira, Loli se ha puesto colorado y todo, parece que le has impresionado.
-Que voy a impresionar una viejita como yo, a este hombretón-dijo Loli mientras nos llenaba los vasos.
Le dio el vaso de licor a su marido y un beso apasionado, yo sentado a su lado veía ante mí sus senos con sus marcados pezones. Me acercó el mío y al entregármelo me dio un beso en la boca.
Me dejé besar, pensando que si su marido le permitía estar casi desnuda ante mí, no le iba a importar un beso más o uno menos.
-Pues parece le emocionan mis besos, mira se le está levantando la moral. Dijo, mientras me acariciaba el pene por encima del pantalón.
Volvió a besar a su marido, que ya se había tomado el vaso completo, mientras lo besaba desabrochaba su camisa y acariciaba su torso con sus manos.
Metiéndole la mano dentro del pantalón dijo: -Parece que a ti te está llevando un poco más de tiempo.
Yo me sentía incomodo en aquella situación, sentía que estaba a punto de compartir a una mujer con su propio marido; era mi primera experiencia de este tipo, nunca antes he participado en un trío.
Mi amiga tiró de los pantalones de su marido había abajo hasta quitárselos.
Luego volvió a mí, para besarme de nuevo, desabrocharme la camisa y acariciar mi pecho. Yo estaba paralizado, incomodo sin saber si responder a sus caricias o rechazarlas, decidí dejar que Loli llevase toda la iniciativa, y gozar el momento hasta donde fuese.
Me bajó los pantalones y dijo: -Luis, mira parece que esta gallinita vieja va hacer un buen caldo, está totalmente empalmado. Mientras quitaba mi falo fuera del bóxer, y se lo mostraba a su marido. El muy cabrón alargó la mano y me agarró la verga e hizo ademán de masturbarme, se me bajo la erección de golpe.
-No le toques que me lo asustas, mira se aflojado de todo, ahora tendré que esmerarme para levantárselo de nuevo.
-Que cabrito eres, Luis, ahora el que está empalmado eres tú. Tengo que aprovechar.
Loli se puso chuparle la polla a Luis, que ahora estaba dura, aquello me hizo pensar que aquel hombre tenía una vena gay. Metía su pene entero en su boca y lo sacaba, jugueteaba con su lengua en su glande y lo volvía a tragar mientras su mano acariciaba los pezones de él y los pellizcaba fuertemente, casi con sadismo.
Luis mostraba una cara de satisfacción.
-Déjame correrme en tus tetas. Dijo: Luis.
-No que me las tiene que chupar Pepe y si me las manchas no se me va a animar.
Luis se corrió en la boca de su esposa y esta tragó todo su semen, sin derramar ni una gota.
Ante aquella extraña escena de sexo marital, yo comenzaba a sentir signos de excitación y recuperaba parte de mi erección, pero al pensar que iba a besar después de mamársela a su marido, tuve un nuevo bajón. Pero las cosas no fueron así.
-Cariño, porque no me traes ahora a mí, el vaso de licor mientras te espero sentadita.
Loli se quitó las braguitas y se sentó a mi lado totalmente abierta de piernas.
Tomo el vaso de licor con hielo que le tendía y se estuvieron besando, el de pié, mientras se besaban la mano de la esposa acariciaba mi muslo y buscaba mi aún flácida verga. Se bebió de dos sorbos, el contenido del vaso.
-Cielo, tienes que tomarte el postre, mientras Pepe me da mi segunda ración.
Luis se arrodilló, mientras ella movía sus nalgas hasta el borde del sofá, y él comenzaba a jugar con su boca en su coñito.
La esposa se giró hacia mí, metiéndose mi verga en la boca, chupando, lamiéndome y metiéndosela sacándosela, poco a poco fui recuperando la erección y notaba como mi polla se hacía grande en su boca, que delicia de mujer, una experta haciendo mamadas.
Yo deslicé mi mano hasta alcanzar su pecho y acariciarlo con la mano, notando ese pezón duro, levantadito, pasando de una teta a otra, recordando lo que le había hecho a su esposo. Le pellizque un pezón suavemente, luego más fuerte, y más fuerte.
Su felación aumentó en intensidad y sensaciones, le gustaba un poco de dolor.
Dejó de mamármela y busco mi boca, que respondió a su beso, mientras su mano, seguía acariciándomela, o ahora acariciaba sus tetas con ambas manos, noté nuevamente una cálida, agradable y húmeda sensación en mi polla, y como era engullida por una boca, que no era la de Loli, pues ésta estaba besándome ardientemente. ¡Poff! Un nuevo bajón era Luis que me la estaba mamando y me quedé tieso, tenso.
¡ZAS! Loli se giró y le soltó un sopapo tremendo a Luis.-
-No te he dicho que me lo dejes tranquilo que se asusta. ¿Ahora a esperar que se recupere? Me vas a dar la noche.
Yo estaba callado, silencioso, temiendo que fuese a estallar una tormenta y me pillase a mí en medio. Mientras pensaba que el cabrón aquel, la mamaba muy bien.
Pero Loli era una mujer muy práctica y al ver que su marido, estaba nuevamente con el pene levantado. Se subió sobre él y se metió la verga de una vez, estuvo cabalgando sobre él, apoyando las manos en su pecho y apretándole los pezones como si se los fuese a exprimir. Luis se corrió pronto, si avisar, lo que le valió u otro bofetón.
-Sabes, que no puedes correrte dentro, tu leche es para mí, pues ahora me vas limpiar bien mi concha con tu lengua.
Sentada de nuevo en el borde del sofá, su marido se arrodilló ante ella y se puso a beber y lamer los jugos que salían de la vagina de su esposa, se levantó y se llevó al marido hasta el dormitorio.
Di la noche ya por finalizada, estaba vistiéndome para irme.
-¿No te vas a ir sin tu postre? Le he dicho que se quede en la habitación para que no te m*****e más.
-Dame un poco de tiempo que esto para mi es nuevo. Por cierto hazte vigilar lo de tu marido, porque la chupa demasiado bien, creí que me lo estabas haciendo tú.
-Siempre tuvo una vena de marica, pero ahora con la edad se la va mucho la pinza, todo lo gay le pone tanto, que hasta para que me folle le pongo pelis porno de gays o de transexuales, y responde como cuando éramos más jóvenes. Hacía una eternidad que no se le levantaba dos veces.
-Si desde que te rompió literalmente el culo, esa noche recuerdo que también fueron dos.
Seguimos charlando un rato más, y recuperamos los besos las caricias, sus senos en mi boca, el dulce sabor de sus pezones, el licor café por medio. Yo tumbado en el suelo, ella sobre mí, su cuerpo pegado al mío, el pene con vida propia se metió dentro de su lubricada vagina, ella pegada a mi besándonos, mientras los movimientos de mi pelvis, se transmitían a mi taladro que perforaba aquel agujero una, otra vez, y mil veces más.
La sensación del pavimento frio; en mi espalda, su cuerpo caliente sobre mi pecho y sus fluidos escurriéndose entre nuestros muslos, mientras su coño apretaba, estrujaba mi pene; era inmensa; una sensación infinita.
Dejé que ella llevase el ritmo de la follada, Mi polla se mantenía dura, tomé uno de sus pezones entre mis dedos, recordando que le gustaba un poco de dolor se lo apreté suavemente y comencé a hacer un poco más de fuerza de cada vez, al constatar que a Loli le gustaba aquello.
Los espasmos de su vagina, sus gemidos decían que se había corrido, sin descabalgarme se pegó a mí y me dijo suavemente al oído: -Vaya noche me has dado.
Continuó con sus movimientos hasta hacerme correr a mí, inundé su cueva con mi esperma.
Nos quedamos un buen rato así, enganchados mientras nuestros fluidos mezclados escurriéndose entre nuestros muslos llegaban al suelo. El pene seguía cómodamente instalado en la vagina, no había perdido totalmente la erección.
-Ya sabes lo que sigue ahora. Le va a tocar a mi culito, pónmelo a puntito.
Me descabalgó, se giró poniendo sus nalgas ante mi cara y cogió mi polla con sus manos mientras se le iba metiendo en la boca, lamiendo y jugando con su lengua, era una maestra de las mamadas.
Acaricié sus nalgas, masajeando su ojete con la puntita de mis dedos, metí el dedo índice en su chorreante coño para luego suavemente meterle la puntita del dedo en el culo y luego ya de todo. Comencé un suave movimiento de mete saca con el dedo a la vez que hacia girar el dedito en su interior, luego con dos dedos. Con que facilidad se abría su ano. Como gozada la sexentona, por un momento temí por la integridad de mi picha, al notar sus dientes en ella.
Así que en ese instante la hice incorporarse, poniéndola a 4 patas apoyada con las manos en el sofá. Busqué su ojete anal, con la polla, acerqué el glande a la entrada de su culo, y empujé con suavidad pero firmeza, aquel ojete se abrió casi sin resistencia y yo estaba deseando correrme dentro luego de su mamada, comencé unas frenéticas y desesperadas penetraciones, buscando solo mi propio placer y no me importaba lo que pensaba Loli, si gozaba o no, la mantuve fuertemente agarrada por las caderas y seguí con mi impetuosa sodomización.
Ya Loli estaba empotrada contra el sofá, totalmente retorcida sobre si misma.
Me vine en su culo, bien adentro, sujetándola casi con fiereza, hasta vaciarme. Quedé unos instantes así hasta que la polla se puso totalmente flácida y se salió del culo. No me dio tiempo ni a retirarme al sofá, cuando Luis ya estaba allí detrás, ocupándose de los agujeros de Loli, bebiéndose todos los líquidos que manaban de su cuerpo.
-Luisito lárgate a prepararnos el baño que nos vamos a dar una ducha Pepe y yo, tú te vas a descansar que por hoy ya te ha valido. Yo se la voy a comer de nuevo debajo del chorrito de agua calentita y me ve a follar allí mismo en el baño y dicho y hecho.
Nos metimos en la bañera y comenzamos a acariciarnos mutuamente. Loli tomó el jabón y me enjabonó la espalda, para luego frotarme con sus senos desde los omoplatos hasta las nalgas. Luego con sus manos froto mis nalgas para luego deleitarse masajeando y acariciando mi pene, los testículos y el escroto. Esas suaves y dulces caricias pusieron mi verga en pie de guerra.
-Ahora a ver cómo te las apañas para hacérmelo aquí en la bañera.
-Je, je, ya verás que fácil y como te gusta.
La puse de cara a la pared haciendo que se apoyase con las manos contra la pared y comencé a lamer con mi lengua cuello, su espalda al tiempo que un chorro de agua caliente caía sobre la misma. Acaricié su espalda con mis manos bajándolas hasta llegar sus nalgas, donde continué con las caricias hasta su esfínter anal, avancé un poco más hasta su vagina.
Se abrió más de piernas, facilitando que mi dedo gordo la penetrase mientras los otros cuatro se ocupaban de su inflamado clítoris. Con la mano libre cerré el grifo del agua.
Loli no decía nada tan solo gemía y suspiraba placenteramente. Cuando noté que se iba a correr paré con las caricias, y me situé tras ella buscando con mi tiesa verga su abierto coño. La suavidad del orificio, la lubricación, un pequeño empujoncillo y aquella madura se corría, yo seguí empujando, mete y saca, ahora la tenía sujeta por el pelo y la cadera. Un tirón de pelo y empezó a culear haciendo que las penetraciones fueran más intensas, profundas y bravas.
Loli se agarraba fuertemente al grifo para no caer, y culear con más intensidad.
Sus gemidos me provocaban más excitación y ganas de acabar nunca. Seguí bombeando aquel coño, hasta notar que iba a correrme, tiré de su cabello y le di un último empujón, para vaciarme en su interior.
Me senté en el borde de la bañera, mientras mi madura tomaba la alcachofa de la ducha y con agua templada me limpiaba la ahora flácida pirola, al tiempo que me la descapullaba y la volvió a encapullar, era un momento de mucho placer, una pequeña erección fue el resultado de ese momento, pero no era suficiente. Luego aguaba su coño y estuvo un rato jugando con el chorro de agua en su coño y en su clítoris.
Salimos de la ducha y nos secamos el uno al otro con las toallas que nos había dejado en el baño Luis.
Desnudos en el baño estuvimos besándonos un rato largo y dándonos caricias. Después de aquel polvo en la bañera, yo estaba exhausto, sin fuerzas.
Loli se ofreció a llevarme en el coche y quedarse a dormir conmigo, pero rechacé su ofrecimiento con las disculpas de que estarían mis hijos en el bungaló, que el camping quedaba a nada de allí 500m y que con el alcohol que habíamos tomado no era prudente conducir.
Al día siguiente por la tarde al bajar a la calita para darme un baño en compañía de mis hijos, me encontré a la pareja allí. Loli por supuesto en topless

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