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Vacaciones Navidad 2018 (2)

Vacaciones Navidad 2018 (2)
Vacaciones de Navidad 2018 (2)

El tercer día habíamos contratado una excursión de día completo a Saona y Samana en lancha rápida, nos recomendaron llevar protección solar, gafas de sol, toallas y ropa de playa, ya que toda la jornada la íbamos a pasar en el agua y navegando. Mi mujercita se llevó una tanga brasileña (nos enteramos por los del lugar, que allí la llaman luca calla) y la parte de arriba, que apenas cubría.

Los dominicanos no perdían ojo no solo a mi mujer, sino a otras dos, con similares bikinis (estas más jóvenes, que parecían recién casadas).

El plato fuerte llego por la tarde, cuando organizaron una fiesta en un barco-bar con música en directo de merengue, bachata y salsa, mi mujercita y yo vamos a clases de bailes latinos y controlamos muy bien el tema, por lo cual no parábamos de bailar a pesar del calor (nos pusimos ciegos a cubatas de Brugal), ella con los guías dominicanos y yo con las dominicanas. El negrito que nos acompañó todo el día le gustaba bailar con mi princesa, y en las bachatas se pegaba a ella de forma descarada, vamos mucho más de lo normal y estando el en bañador y ella con su minúsculo bikini acabo por provocar en mi esposita un calentón que por la noche tuve que sofocar. Tan cachonda estaba que me pidió la follase por detrás, pero claro, con sus manías de limpieza, tenía que hacer antes el enema, para lo cual no había problema ya que en la maleta, además de sus bolitas chinas vibrantes (las llevaba siempre), su consolador, habíamos metido una jeringa para ello, ya que desde que cediese apenas medio año atrás lo probase y le gustase, lo habíamos incluido en nuestras sesiones de sexo. El día siguiente se haría su higiene anal nada más levantarse y tras el desayuno la encularía.

Mi mujer es muy ardiente pero no sé si sería por lo ocurrido el primer día, por los negritos que la ponían o por el clima (podía ser todo) estaba más excitada de lo normal.

El cuarto día nos levantamos y follamos como locos, a mí los polvos mañanero me gustan un montón, ya que a esas horas tengo mis mejores erecciones, antes de ir a desayunar se metió en el aseo y realizo su aseo anal correspondiente, la mañana prometía.

Según íbamos por los jardines para desayunar, al pasar junto a la piscina, vimos al morenito del primer día con el negrazo jardinero que tanto le llamo la atención, estaban realizando tareas de mantenimiento justo al lado de nuestra suite, el jovencito algo le comento al negrazo que este no perdía ojo a mi esposita.
Nada más de desayunar y con las fuerzas repuestas corrimos a nuestro nidito y la enculada que la pegue fue espectacular, como yo me corrí antes que ella, hubimos de rematar con su gran consolador. Con la sudada que teníamos encima decidimos irnos a la piscina con idea del luego ir a la maravillosa playa caribeña. Bajamos a la piscina y allí estaban los dos, el morenito arreglando un alumbrado y el negro podando unos setos, al vernos se miraron y sonrieron, mi esposita al darse cuenta adopto unos andares y poses sensuales, comentado la rabia que le daba no haberse puesto sus tanga brasileña, ellos de todos modos no la perdían de vista, estaba claro que había complicidad entre ellos y algo conto el mulatito a negrazo, mi mujercita ya no sabía cómo ponerse, abría piernas, se movía nerviosamente, la notaba pero que muy excitada, según me comento no se quitó la parte de arriba porque allí no se ve como normal, pero sí que lo pensó, por ello abría bien las piernas y se daba crema en una actitud excesivamente provocativa.

Yo asistía como espectador observando cómo se cruzaban miradas entre los dos dominicanos y mi princesa, cuando opte por decirle, nos vamos a la suite, ella puso cara de póker y algo iba a decir cuando con el dedo le tape los labios; Ayudándola a recoger nuestras cosas y orientándola hacia nuestra suite comenzamos a andar, pero yo me dirigí hacia el mulatito y muy bajito le dije que ya sabía dónde le esperábamos y que se lo comentara a su compañero el jardinero, en esto mi mujer vio mi maniobra pero no paro, ni se dio la vuelta para mirar. Al alcanzarla le comente que lo mismo teníamos visita, y que se pusiese el picardía malva que le había regalado en su cumpleaños. Así hizo, además de pintarse los labios, darse sombra de ojos y ponerse su La Vie est Belle de Lacôme. Mi princesa me dijo eres un cabronazo y si no viene, yo me reia viendola tan excitada y no comente que ella hablaba en singular, y yo esperaba la visita de dos.
No habían pasado 7 minutos cuando llamaron, ella estaba sentada en el sillón con tan solo su sexy picardía y tanguita malva, cuando abrí la puerta, allí estaban los dos, el jovencito mulato del primer día y el jardinero que tan cachonda la puso. Al verlo sé quedó alucinada, no esperaba esto, los miraba a ellos y a mí, sonriendo me acerque y la ayude a levantar del sillón, diciéndola que fuese amable y diese la bienvenida a nuestras visitas, llevándola de la mano la deje junto a los dos, el mulato estaba fuera de sí, pero el negrazo no podía ni creérselo, parecía una estatua con grandes ojos, boca abierta, en el que el único atisbo de vida era su abultada entrepierna. Tras sendos besos, el mulato que aunque era más jovencito, ya le era conocida la situacion, la empezo a tocar y chupar los pechos, el negrazo se acerco por detras abrazándola y bajado su mano hasta la entrepierna, que decir que su enorme bulto quedo pegado a la espalda de “mi mujercita”. Yo moviendo el sillón lo gire hacia la cama invitándolos a ir hacia esa zona.

Fue cuando ella se giró y quedando entre los dos, les bajo la cremallera sacándoles sus miembros, el del negro era muy considerable, si el mulato estaba por encima de la media el otro la duplicaba, por un momento pensé que se podía acojonar ante semejante rabo y la echase para atrás, a pesar de su manifiesto deseo de pillar con un negro pollon, pero aparte de la sorpresa (que luego me comento la encanto), no manifestó reparo ni rechazo, es más cogiéndoles a los dos por la polla le llevo hacia la enorme cama, como quien coge algo que desea y se lo lleva.

Ahora los tenía en frente, y me estaba poniendo cardiaco. Fue ella la que como anfitriona tomo la iniciativa y sentándose entre los dos, tomo los pollones y empezó a comérselos con verdaderas ganas pasando de uno al otro (decididamente estaba superando sus reparos por la “higiene”). Así estuvo un buen rato haciendo sendas felaciones, hasta que parando, tomo el pollon del negrito y abriéndose de piernas le ofreció al mulato su tesoro, ella lo devoraba con verdadera glotonería, mientras el jovencito, cuyas artes ya conocíamos se la comía literalmente, hasta el punto que ella pego sus leves convulsiones, signo inequívoco que se estaba corriéndose en su boca, el mulato decididamente a pesar de su juventud era un auténtico maestro, yo cachondo y empalmado como estaba, caí en la cuenta de coger preservativos y me fui hacia mi cartera-bolso, dándome cuenta que solo quedaban dos, cuando iba a dárselos, ella que estaba súper cachonda y lubricada ya había tumbado al negro pollon en la amplia cama con el objeto de cabalgar sobre él, de manera que fuese ella la que controlase la penetración de semejante falo, iba a situarse encima cuando le pase los últimos condones que me quedaban, fue cuando por decir de una manera ella se dio cuenta de lo lanzada que estaba, ratificó poniéndole el condón y sentándose sobre él y mientras introducía semejante polla, mando al otro ponerse en la cabecera de la cama con la idea de seguir comiendo polla.

Lentamente pero sin pausa la introdujo en su interior casi al completo, mientras no dejaba de comérsela al mulato, fue cuando comenzó a marcar un ritmo rápido de entra – sale, arriba -abajo, los tres estaban disfrutando de lo lindo, y yo verraco perdido con mi polla bajo el bañador a punto de estallarme. En ese momento ella le puso el último condón al joven pidiéndole que la tomara por detrás, yo viendo la que se venía tome el frasco lubricante que habíamos usado esa misma mañana y se lo pase para que lo usara, el mulato echo un chorro generoso sobre el glorioso agujero e introdujo su dedo primero poco a poco para pasar a dos y profundamente, dilatándose rápidamente, fue entonces cuando con un movimiento rápido saco sus dedos y metió su polla de un empujón, la estaban follado de forma acompasada los dos, había matado dos pájaros a la vez, se estaba tirando al negro pollon y la estaban haciendo una salvaje doble penetración, ya nada podía pararla y quería mas, cuando me suplico me pusiera en la cabecera para comerme la polla, quería tener todos sus agüeritos tapados, salte del sillón con la polla en la mano y empezó a comerme. Estábamos gozando los cuatro como perros, ella sudaba y con sus cabellos revueltos estaba fuera de sí, nunca la había visto en ese estado.

Presa de mi calentón me corrí en su boca al rato de estar así, el moreno también, no se quien fue antes si él o yo. El negro se movía frenéticamente y fue el que aguanto un par de minutos más, En esto el joven sacando su polla enfundada (la bolsa no tenía tanta lefa como el primer día), la empezó a masturbar en los últimos pellones de su amigo negro y fue cuando ella volvió a correrse cayendo sobre el cuerpo del fornido negrazo, estaba destrozada.
Poco a poco nos fuimos recomponiendo y mientras ellos se ponían el uniforme de faena del Resort, ella estaba tumbada boca abajo ya sola, se la veía satisfecha pero ni se movía, estaba rota.

Según iban los dos a la puerta me acerque y dando a cada uno 1000 pesos dominicanos (17 €) que ellos agradecieron mucho y yo por poca guita mostraba mi agradecimiento por el buen servicio que nos habían dado.

Cuando cruzaron el umbral se despidieron, y yo volviendo sobre mi “pobre” y exhausta esposa la tome en mis brazos llenándola de caricias y besos. Nunca la vi tan cansada, ni hablaba, pero se la veía feliz y radiante, no tenía palabras para agradecer los momentos disfrutados.

Cuando se recuperó, fue cuando por fin bajamos a la playa, donde se quedó medio dormida tomando el sol. El resto del día fue tranquilo, y ya durante la cena, me pregunto que si estaba celoso o m*****o, si me no me arrepentía de lo ocurrido. Yo comiéndomela a besos y mirándola como nunca la había mirado la confesé, que había gozado tanto como ella. Me confeso que la había gustado muchísimo y que era la mujer más feliz del mundo.

Aun nos quedaban 5 días, aunque el ultimo solo era prácticamente desayunar y salir.

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