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Lujuriosa cita a ciegas

Lujuriosa cita a ciegas
Me dieron su número de teléfono móvil, me presenté y charlamos un rato y me mostró simpatía y amabilidad. Después de cinco minutos de charla amistosa, hablamos de quedar en un céntrico lugar de su barrio y de cómo iríamos vestidos para reconocernos.
Al cabo de dos días, llegó el momento de la cita y me vestí con mi más obsceno, libidinoso y procaz tanga, mis zapatos negros de charol, una de mis camisas que me acentúan y marcan los músculos y un vaquero que me quedaba pequeño, pero que me enfatizaba el paquete y el culo y como accesorio, me pondría mis gafas negras de marca.
Chanel llevaba un vestido minifaldero color plata y que enseñaba una raja por encima del ombligo, así como también y a juego unas sexy sandalias también en plata con unos taconazos que elevaban su culo y tetazas.
Durante la cena, todo transcurrió con normalidad y muchas risas y simpatía, pues había mucha gente que nos miraba dada la sensualidad de esta mujer. La conversación discurrió por los cauces normales y ella terminó haciendo hincapié con fuerte vehemencia sobre el sexo y quiso ver hasta dónde podría llegar con ella en la cama.
—¿te gusto, muñeco?, ¿eh?, dime, ¿te gusto? —interrogó Chanel mirándome con concupiscencia.
—¿te gustan mis ojos?, ¿te gusta mi lengua? —rajaba mientras se relamía con vicio.
Fuimos a su casa y cuando abrió la puerta, fue veloz y muy directa a cambiarse para hacerme una brutal escena de seducción. Al regresar parecía literalmente una verdadera y auténtica buscona en celo. Calzaba unas negras botas de cuero con tacón de aguja y que a la altura de la rodilla se abrían para andar mejor y dar mucho morbo. Como lencería erótica gastaba un trikini de encaje de sujetador y tanga muy lascivo, procaz, depravado y lujurioso todo en color negro y en su mano derecha tenía una muñequera negra de encaje al igual que el lascivo y depravado trikini.
Yo fui a desnudarme a otro cuarto para comenzar a tener sexo con esta guarra depravada de la sexy transexual sin más tardanza ni dilación. Me dijo que me esperaba en el salón y me explicó donde se situaba.
Al llegar al salón, había un largo sofá en L y allí se sentó Chanel para refocilarse y recrearse sexualmente. La muy puta zorra, inició por toquetearse y acariciarse sus fabulosas tetas que se las sacaba del lúbrico y sexy sujetador con depravación, lascivia y mucho vicio y lanzando concupiscentes miradas de febril y salvaje lujuria.
Quería darle una sicalíptica sorpresa a esta rubia y sexy transexual tan golfa y marché a la cocina, preparé una bandeja y en ella dispuse una copita de champán y debajo una servilleta de igual color que el sofá, pero debajo de la servilleta, iba mi endurecido rabo ya preparado.
Al ver la “sorpresita” que la tenía preparada, arrinconó la copa, me la pasó y la dejamos en una mesa aneja al sofá y nos dimos un largo morreo, mientras yo la tocaba su femenino torso y le acariciaba su teta derecha con mi mano izquierda. Chanel tiraba de mi rabo de toro para que se me pusiera aún más duro si cabe.
—¡dame la lengua, zorra!, ¡dámela, puta! —bramé lujurioso.
—¡soy tuya, toda para ti, cabrón! —exclamó Chanel impúdicamente.
Chanel se dio la vuelta, sacó sus tetas por encima del sujetador comenzó a mamar mi rabo de semental y chupar al tiempo que yo le apartaba su pelo para que continuara lamiendo y chupando con lubricidad y pasión desatada.
—¡me pones muy cachonda cuando haces eso, cabrón!, ¡quiero ser tu puta! —jadeó lascivamente Chanel.
La zorra transexual Chanel lamía y relamía mi enhiesta pero dura verga y yo estaba encantado del lascivo y goce que esta golfa rubia me daba con su depravada boca.
—¡así guarra, así!, ¡joder, que gustazo me das, zorra! —jadeaba lujuriosamente.
Chanel me pajeaba viciosamente mis gordos cojones cargados de lefa y lamía y lengüeteaba mi rabo y volvía a magrear mis cojones para darme placer. La putona Chanel, sacaba y metía su golosa bocaza de zorra transexual en celo y me daba placer con sus maravillosas engullidas sexuales de su boca en mi rabo. Yo proseguía bufando, resollando y jadeando de placer.
—¡joder, que bien me la chupas, zorra! —bramaba de placer.
La fulana rubia Chanel, proseguía mamando y engullendo mi verga y yo me deleitaba viendo como disfrutaba la muy guarra paladeando y tragando mi verga y como la llenaba de saliva por la bucal calentura salvaje que esta puta zorra transexual tenía.
—¡qué bien me la comes, zorra!, ¡eres una golfa libertina! —bufaba de placer, mientras Chanel lamía la punta de mi cipote.
La muy guarra, lamía, lengüeteaba y relamía cada milímetro de mi rabo y me hacía disfrutar con su procaz morbo por comerme la polla.
—¡cómelo todo, coño! —mugía yo del placer que esta fulana lúbrica de Chanel me daba con su bocaza de zorra obscena.
Chanel no paraba de engullir mi rabo y meneaba su cabeza arriba y abajo y yo me regocijaba y regodeaba del bucal placer tan procaz que esta zorra lasciva me producía.
—¿te gusta, eh, guarra? ¡chúpala, zorra, chúpala toda! —ordenaba yo al tiempo que la muy guarra acataba mi orden y la volvía a engullir lujuriosamente con rapidez.
Frenó de tragar y engullir polla y se bajó el sostén para que mientras la jodiese y follase sobara y magreara sus lascivas tetazas de pendón desorejado. Se tumbó frente a mí en el anaranjado sofá y con sus patas bien abiertas y en V comencé a petar y entaponar su agitado ojete, mientras la zorra transexual se magreaba su rabo para darse placer la muy puta.
—tienes un culo magnifico —musité ardientemente.
—¡oh, sí, cabrón!, ¡jódeme el culo, lo deseo! —bramó Chanel con lujuria.
—¿me lo vas a follar, semental? —susurró Chanel con procaz lubricidad.
—¡joder, que bien me estás jodiendo, cabrón! —berreaba Chanel de placer.
—¡este va a ser el polvo más cachondo de tu puta vida, golfa! —bramaba yo jadeando.
Yo proseguía y continuaba jodiendo y fornicando sin parar su ojete y la puerca de Chanel gemía abierta de patas con muchas ganas de que no terminara de joderla el culo, pues para mí era un verdadero gozo y deleite y ella parecía ser la reina de las putas al estar en esa obscena postura de zorra desbocada.
—¡me pones muy cachonda, cabrón! —gemía Chanel lascivamente.
—¡eres mi zorra traviesa! —mencioné lujuriosamente.
—¡soy tuya, toda para ti, cabrón! —exclamó Chanel impúdicamente.
La muy guarra, gemía, resoplaba y jadeaba con lujuria mientras yo la fornicaba con lujuria y le daba y daba mil empellones en su bullente y agitado ojete de una forma exorbitante y desmedida y ella, la muy guarra me miraba viciosamente y de lo corrida que estaba al ser jodida así me sonreía con picardía.
Al tiempo que destrozaba su bullente ojete, la transexual fulana libidinosa de Chanel me gritaba:
—¡más duro, cabrón, más duro!, ¡me gusta! —vociferó jadeando Chanel.
Yo proseguía acatando las lascivas ordenes de esta puta guarra transexual, mientras la daba fuertes empellones en el ojete con mi duro cipote y la muy puerca se desgañitaba, gemía, resollaba y jadeaba cual loba en celo del desmedido placer que tenía la muy golfa al ser reventada por mi verga de semental.
—¡ah!, ¡ah!, ¡ay así!, ¡ah!, ¡ah!, ¡uff!, ¡jódeme bien, cabrón! —bramaba Chanel jadeando.
La muy puta de Chanel, me toqueteaba el torso, al tiempo que yo la barrenaba con dureza su agitado ojete y seguía gimiendo y jadeando y me sonreía al sentirse poseída con vicio y lujuria.
—¡soy una jodida puta caliente! —rugió Chanel lúbricamente.
Paré de joder frenéticamente su bullente culo inquieto y nos sentamos para que se clavara toda mi polla de golpe y proseguir sentados la jodienda.
—¡ah!, ¡ah!, ¡ay así!, ¡ah!, ¡ah!, ¡uff!, ¡qué gran follada me estás pegando, maricón —jadeó Chanel lascivamente.
La zorra depravada de Chanel, botaba y brincaba con mis cojones y rabo dentro de su muy efervescente y agitado ojete y resollaba, bufaba y bramaba de placer mientras lanzaba “ayes” placenteros.
—¡sí!, ¡sí!, ¡jódeme!, ¡jódeme más!, ¡jode a esta puta zorra!, ¡jodeme, cabrón! —gemía como una zorra Chanel.
Yo proseguía jodiendo brutalmente su caliente ojete y la daba mil empellones con mi carnal martillo pilón y la muy guarra continuaba gimiendo, resollando, ululando y bufando de lascivo goce carnal.
—¡sí!, ¡sí!, ¡jodeme!, ¡jodeme más!, ¡jodeme, cabrón!, ¡mi culo está muy agitado —jadeaba Chanel con lascivia, al tiempo que se magreaba el rabo.
Finalmente, el putón desorejado de Venus, se postró ante mí, con las patas bien abiertas y en V para petarla y entaponarla mas el ojete y la muy guarra, me pedía más rabo sin parar.
—¡sí!, ¡sí!, ¡jodeme!, ¡jodeme más!, ¡jode a esta puta zorra!, ¡jodeme, cabrón! —gemía muy alto Chanel cual zorra en celo.
La tenía bien amarrada por sus lascivas nalgas con mis fuertes manos y Chanel se sentía la guarra transexual más lujuriosa y procaz mientras taladraba y petaba con avaricia sexual su agitado culo de puta zorra licenciosa.
—¡jodeme!, ¡sí!, ¡jodeme!, ¡dame rabo, cabrón!, ¡sí!, ¡sí!, ¡guau!, ¡guau! —bramaba Chanel lujuriosa.
Dejamos esta postura y rápidamente Chanel abrió su lasciva bocaza de zorra empedernida y tragó todo mi rabo y yo le exploté toda mi cremosa lefa blanquecina que ella tragó.
Chanel se relamió de gusto por haber tragado toda mi cremosa lefa y la paladeó poniendo cara de guarra satisfecha y complacida.
Después, me vestí y allí la dejé con su feliz cara de corrida de gusto, por los mil pollazos que había dado en su agitado ojete de zorra transexual en celo.

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